La digitalización del campo reduce la huella hídrica

Este domingo 14 de marzo se celebra el Día Internacional de los Ríos. Esta jornada se celebra desde 1997, debido sobre todo a la necesidad de dar luz a los graves problemas de violación de derechos humanos fundamentales por la construcción de grandes obras hidráulicas y la destrucción ambiental y ruina económica que traen consigo.

Esta fecha tiene que ver con la digitalización del campo. Si lo pensamos, las primeras ciudades, por ejemplo la legendaria Ur Sumeria del V milenio a.c., canalizaron los ríos, en este caso el Eúfrates, y revolucionaron en sentido estricto la humanidad con el nacimiento de la agricultura.

El agua es el recurso que permite que florezca la civilización. El dominio del agua y sus ciclos naturales ha dado pie a grandes imperios: el egipcio, surgido a la vera de las inundaciones anuales del Nilo, y también todo el complejo asiático asociado al Monzón – los mundos de China e India.

El agua, un recurso valiosísimo y escaso

La gestión de la escasez del agua siempre ha sido un estímulo para el progreso. Quien haya visitado Valencia – España y asistido, en la Puerta de los Apóstoles, a una sesión de su Tribunal de Aguas podrá entenderlo. Es indiscutible que estamos ante un recurso valiosísimo, y la digitalización del campo ayuda a su gestión inteligente. Máxime cuando la agricultura consume directamente entre el 60 y el 70 por ciento del agua dulce de la que disponemos.

A todo ello se suma otro factor desestabilizador y preocupante: la desertificación que amenaza, por el cambio climático, a ciertas regiones, y que progresivamente degrada y destruye el suelo.

Un cambio estructural en el consumo agrícola del agua, gracias a las TIC

Pero ¿estamos a tiempo de revertir esta situación aún? ¿Qué hace falta para acelerar un cambio estructural en nuestro proceso de consumo agrícola del agua? La concienciación de las nuevas generaciones es fundamental y se está produciendo.

Veamos dos ejemplos:

  • El “milagro” de ahorrar un 50% de agua en los viñedos

El primero, el proyecto Innobobal, en el que Visual NAcert, socio de Telefónica Empresas, consigue ahorrar hasta el 50 por ciento del agua en los viñedos. El “milagro” pasa por la digitalización del campo. La utilización de sensores que gestionan el riego permite reducir extraordinariamente el consumo. Hace posible un crecimiento sostenible con 450 m3/ha (que es el límite fijado por la Confederación Hidrográfica del Júcar), cuando las necesidades teóricas se establecen en 2.500 m3/hectárea.

  • De 150 a 35 litros de agua por kilogramo de tomates

Y un segundo ejemplo de buen hacer nos llega a través de PROEXPORT, la asociación de Productores-Exportadores de Frutas y Hortalizas de Murcia. Permite reducir la huella hídrica, que es el indicador clave del consumo de agua en la agricultura, de 150 a 35 litros por kilogramo en las producciones tomateras.

En los nuevos invernaderos la automatización y la digitalización son clave, no solo es plástico.

Fuente:

https://empresas.blogthinkbig.com/digitalizacion-campo-gestion-inteligente-agua/?fbclid=IwAR3ZoyyKWnoh2VQ5vcRwa8jOV_9w0DXvVTuNWhZiiMNcVlKCiKrMkrUKYN8

https://www.fundacionaquae.org/dia-internacional-de-accion-por-los-rios/

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